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Viernes 18 de Mayo del 2012

La Columna del Director | 22-01-2011 | Juan Carlos Tafur

TREMENDO ERROR DE HUMALA

El retiro de Javier Diez Canseco de la lista de Ollanta Humala puede ser un grave error. Quizá la primera reacción de un sector de la ciudadanía se oriente a celebrar que el líder nacionalista se aleje de la izquierda radical. Pero el único perfil que a Humala lo puede diferenciar del resto es precisamente su radicalismo. En esa medida, armar una lista pasteurizada, de poco o nada le va a servir.

 

Sería coherente con el discurso de Humala llevar a alguien como Diez Canseco. Es más, siempre hemos dicho que JDC, por más que creamos que sus ideas son contrarias a lo que el Perú necesita, merece tener una presencia política, así sea como piedra en el zapato de quienes pensamos que el modelo liberal es el único que asegura la modernidad en el Perú.

 

Diez Canseco es una persona inteligente, instruida y honesta. Atrabiliaria muchas veces, sin duda, pero convencida de lo que dice y piensa. Es mil veces mejor para el Congreso y para la democracia que alguien como él tenga voz parlamentaria, que ver el recinto congresal lleno de fantoches, lobbistas o descarados sinvergüenzas. Tenerlo de adversario es bueno para quienes, inclusive, no piensan como él.

 

Por lo demás, Humala no va a ganar un solo voto sacando a Diez Canseco, poniéndose terno o hablando con calculada mesura. Es evidente, además, que no se trata sino de una mera estrategia electoral. En otras palabras, de una impostura. Entre el Toledo falso en el que parece querer convertirse Humala y el Toledo verdadero, pues, el voto va a preferir la autenticidad al maquillaje.

 

Los que lo felicitarían por la decisión tomada no van a votar nunca por él. Y el grueso de la población que aún no decide su voto y se siente disconforme con el modelo vigente, verá que Humala ya no es el mejor vehículo para canalizar ese descontento.

 

La gente que simpatiza con Toledo sabe a qué se atendrá. Perú Posible se ha reafirmado en lo que es. Lo mismo sucede con el fujimorismo. No hay duda alguna de cuál es su proyecto. Lo propio ocurre con Kuczynski. Los simpatizantes de Castañeda se diluirán al constatar que el ex alcalde ha optado por un menjunje amorfo. Fuera de hacer obras, nada más se puede saber respecto de lo que el limitado líder de Solidaridad Nacional podría hacer si llega al poder.

 

Y Humala está dando pasos firmes para construir no una propuesta política sino una incógnita. En la cancha del centro Humala va muerto. En la orilla radical podía aspirar a que un giro intempestivo de la opinión pública voltease hacia él buscando algo distinto. Humala solo parece confirmar que lo suyo, definitivamente, no es la política.

 
Juan Carlos
Tafur

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